jueves, 20 de junio de 2013

La respiración Respirar es una de las formas más efectivas de cargarse de energía. La intensificación de la respiración provoca corrientes energéticas que fluyen a través de células, tejidos y miembros. Sirve para expandir el campo energético, que es también el campo protector. Pero hemos aprendido, en el tipo de sociedad en que vivimos, a contener la respiración al menor cambio o acontecimiento en nuestras vidas. Contenemos la respiración incluso al variar de postura: cuando nos ponemos de pie o nos sentamos o nos inclinamos, al hacer ejercicio físico, al vestirnos, al escuchar, al pen­sar, al coger un peso. Luego, al acabar nuestra acción, incapaces de resistir más, suspiramos. Interrumpimos la respiración cuando sentimos cualquier emoción. Tanto es así, que cuando algo es muy emocionante decimos que "corta la respiración". a) Los niveles de "la bota" y la respiración Como hemos visto, el nivel que alcanza "la Bota" depende principal­mente de la respiración (y de mantener retraído el vientre). Con el fin de conseguir que la base de "la Bota" se mantenga por encima de la cabeza, trabajo con tres tipos de respiración: intensiva, permanente y expresiva. Las tres son indispensables para tal fin. Para mantener nuestro organismo energéticamente sano, debemos reedu­carnos para respirar continuamente, sin ninguna interrupción o bloqueo. b) Respiración intensiva Es todo tipo de respiración profunda y consciente, especialmente la res­piración completa, es decir, una respiración profunda, en la que se contrae el vientre y se adelanta la pelvis al mismo tiempo, en la exhalación, y se retrae la pelvis en la inhalación, manteniendo el vientre retraído, relajada­mente, todo el tiempo, hasta que se convierta en un hábito natural. De esta forma levantaremos algo la base de "la Bota". c) Respiración permanente Esta forma de respirar es la más importante para mantener "la Bota" alta. Consiste en respirar sin interrupción, como hace cualquier perro o gato que esté sano. Es posible sólo si lo hacemos de forma suave y ligera. Tenemos que aprender, o enseñarle a la persona con la que trabajamos, a movemos, sentarnos, levantarnos, tumbarnos, andar, vestirnos, pensar, etc., sin dejar de respirar y tomar conciencia de las muchas veces que la inte­rrumpimos durante el día. d) Respiración expresiva Este tipo de respiración no es más que una exageración de la respiración permanente y se usa en los estados de excitación. Tenemos que acostumbramos a reaccionar a cualquier emoción respi­rando aceleradamente (como lo haría un chimpancé excitado). Esto puede substituir la risa, el llanto o los gritos, y expresar, incluso más auténtica­mente, cualquier emoción. Carga el cuerpo de energía y al mismo tiempo relaja las tensiones y la musculatura. Mientras trabajas con tu compañero/a fíjate atentamente en su respira­ción y usa las diferentes clases de toques y masajes para educar al organis­mo a reaccionar con la respiración expresiva al dolor, al nerviosismo y al placer, en lugar de bloquearla ante cualquier emoción. e) Cómo retraer el vientre Como hemos dicho antes, ejercitamos la retracción del vientre con la respiración intensiva, y podemos continuarla practicando la respiración permanente. Otra forma sería la de variar la manera habitual de movernos y de cambiar las posturas del cuerpo, aprendiendo a iniciar cada movimiento retrayendo primero el vientre y continuar moviéndonos siempre con el vientre) relajadamente contraído. Cuando se contrae apropiadamente, los músculos y órganos internos están relajados, blandos y sin tensiones y la corriente energética de la pelvis fluye libremente. El placer en las relaciones sexuales es mayor que cuando el vientre está hinchado y endurecido. Cuando te acostumbres a tener el vientre contraído y respirar simultáneamente, intenta también ori­nar y defecar de ese modo. Repito que, con el vientre contraído, la base de "la Bota" sube fácilmen­te con sólo respirar ligera y permanentemente. f) Cómo protegerse Es sabido que los curanderos mueren jóvenes y con muchos problemas de salud. Esto no es una ley natural, sino el resultado de vivir en una sociedad represiva. La mayoría de los curanderos pertenecen al grupo de los hipersensibles, y como tales sienten, oyen y ven cosas que otras perso­nas no pueden; cosas que producen estados emocionales cuya expresión se ven obligados a reprimir, y lo hacen, sobre todo, conteniendo la respira­ción. Como tantas otras personas hipersensibles, curanderos y médiums, no respiran adecuadamente y tienen la base de "la Bota" en un nivel de emer­gencia. Carecen de campo protector y el campo de la salud lo tienen contraído. Cuando tratan a gente enferma y les cargan de energía, van debili­tándose cada vez más y adquieren fácilmente los problemas de la gente a la que intentan curar. Algunos aprenden a protegerse creando un campo pro­tector en su imaginación, pero éste no dura mucho y "la Bota" vuelve a bajar, alejándolo. La única protección efectiva que he encontrado hasta ahora es mantener "la Bota" continuamente por encima de la cabeza e intensificar conscientemente la respiración, manteniendo el vientre retraído mientras se trabaja. Respirar es una de las formas más efectivas de cargarse de energía. La intensificación de la respiración provoca corrientes energéticas que fluyen a través de células, tejidos y miembros. Sirve para expandir el campo energético, que es también el campo protector. Pero hemos aprendido, en el tipo de sociedad en que vivimos, a contener la respiración al menor cambio o acontecimiento en nuestras vidas. Contenemos la respiración incluso al variar de postura: cuando nos ponemos de pie o nos sentamos o nos inclinamos, al hacer ejercicio físico, al vestirnos, al escuchar, al pen­sar, al coger un peso. Luego, al acabar nuestra acción, incapaces de resistir más, suspiramos. Interrumpimos la respiración cuando sentimos cualquier emoción. Tanto es así, que cuando algo es muy emocionante decimos que "corta la respiración". a) Los niveles de "la bota" y la respiración Como hemos visto, el nivel que alcanza "la Bota" depende principal­mente de la respiración (y de mantener retraído el vientre). Con el fin de conseguir que la base de "la Bota" se mantenga por encima de la cabeza, trabajo con tres tipos de respiración: intensiva, permanente y expresiva. Las tres son indispensables para tal fin. Para mantener nuestro organismo energéticamente sano, debemos reedu­carnos para respirar continuamente, sin ninguna interrupción o bloqueo. b) Respiración intensiva Es todo tipo de respiración profunda y consciente, especialmente la res­piración completa, es decir, una respiración profunda, en la que se contrae el vientre y se adelanta la pelvis al mismo tiempo, en la exhalación, y se retrae la pelvis en la inhalación, manteniendo el vientre retraído, relajada­mente, todo el tiempo, hasta que se convierta en un hábito natural. De esta forma levantaremos algo la base de "la Bota". c) Respiración permanente Esta forma de respirar es la más importante para mantener "la Bota" alta. Consiste en respirar sin interrupción, como hace cualquier perro o gato que esté sano. Es posible sólo si lo hacemos de forma suave y ligera. Tenemos que aprender, o enseñarle a la persona con la que trabajamos, a movemos, sentarnos, levantarnos, tumbarnos, andar, vestirnos, pensar, etc., sin dejar de respirar y tomar conciencia de las muchas veces que la inte­rrumpimos durante el día. d) Respiración expresiva Este tipo de respiración no es más que una exageración de la respiración permanente y se usa en los estados de excitación. Tenemos que acostumbramos a reaccionar a cualquier emoción respi­rando aceleradamente (como lo haría un chimpancé excitado). Esto puede substituir la risa, el llanto o los gritos, y expresar, incluso más auténtica­mente, cualquier emoción. Carga el cuerpo de energía y al mismo tiempo relaja las tensiones y la musculatura. Mientras trabajas con tu compañero/a fíjate atentamente en su respira­ción y usa las diferentes clases de toques y masajes para educar al organis­mo a reaccionar con la respiración expresiva al dolor, al nerviosismo y al placer, en lugar de bloquearla ante cualquier emoción. e) Cómo retraer el vientre Como hemos dicho antes, ejercitamos la retracción del vientre con la respiración intensiva, y podemos continuarla practicando la respiración permanente. Otra forma sería la de variar la manera habitual de movernos y de cambiar las posturas del cuerpo, aprendiendo a iniciar cada movimiento retrayendo primero el vientre y continuar moviéndonos siempre con el vientre) relajadamente contraído. Cuando se contrae apropiadamente, los músculos y órganos internos están relajados, blandos y sin tensiones y la corriente energética de la pelvis fluye libremente. El placer en las relaciones sexuales es mayor que cuando el vientre está hinchado y endurecido. Cuando te acostumbres a tener el vientre contraído y respirar simultáneamente, intenta también ori­nar y defecar de ese modo. Repito que, con el vientre contraído, la base de "la Bota" sube fácilmen­te con sólo respirar ligera y permanentemente. f) Cómo protegerse Es sabido que los curanderos mueren jóvenes y con muchos problemas de salud. Esto no es una ley natural, sino el resultado de vivir en una sociedad represiva. La mayoría de los curanderos pertenecen al grupo de los hipersensibles, y como tales sienten, oyen y ven cosas que otras perso­nas no pueden; cosas que producen estados emocionales cuya expresión se ven obligados a reprimir, y lo hacen, sobre todo, conteniendo la respira­ción. Como tantas otras personas hipersensibles, curanderos y médiums, no respiran adecuadamente y tienen la base de "la Bota" en un nivel de emer­gencia. Carecen de campo protector y el campo de la salud lo tienen contraído. Cuando tratan a gente enferma y les cargan de energía, van debili­tándose cada vez más y adquieren fácilmente los problemas de la gente a la que intentan curar. Algunos aprenden a protegerse creando un campo pro­tector en su imaginación, pero éste no dura mucho y "la Bota" vuelve a bajar, alejándolo. La única protección efectiva que he encontrado hasta ahora es mantener "la Bota" continuamente por encima de la cabeza e intensificar conscientemente la respiración, manteniendo el vientre retraído mientras se trabaja.